Un nuevo año escolar: es hora de desaprender

Un nuevo año escolar: es hora de desaprender

Por: María Enriqueta Aquique

Educadora. Miembro de la Junta directiva de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva.

Nunca imaginé que lo diría, pero llegó el inicio de clases, comienza un nuevo año escolar y la invitación no es a aprender sino a desaprender.

En estos tiempos en que la educación online está presente, es importante comprender que nos está tocando no sólo cambia la forma de hacer las cosas, sino también la forma en que pensamos y sentimos al hacerlas. ¡He allí el reto!

Para nadie es un secreto que la culminación de un año escolar a distancia, el ver a nuestros familiares y amigos a través una pantalla y el tener que permanecer en nuestros hogares cumpliendo con el aislamiento social, nos hace sentir ansiosos, abrumados e incluso en ocasiones algo desesperados. Además, algunos de nuestros familiares o amigos pueden haber enfermado o hasta muerto. Unido a esto llega el tradicionalmente esperado “regreso a clases” que en esta ocasión pudiera “no ser tan esperado”.

Reconocer lo que esta situación nos hace sentir y aceptar de manera genuina y amable dicho sentimiento, nos permitirá valorarlo e incluso equilibrarlo. No se trata de ocultar el miedo, se trata de aceptar que lo sentimos, que es perfectamente normal experimentarlo y ayudarnos a buscar experiencias que también sean genuinas pero positivas.

Padres, maestros y alumnos, cada uno desde su rol y desde sus propias responsabilidades, enfrentan grandes y nuevos retos pero también grandes y nuevas oportunidades.

Desafíos de los padres, familiares y cuidadores:

  • Permanecer en casa manteniendo la serenidad y amabilidad para no resquebrajar los vínculos afectivos.
  • Poder ofrecer su ayuda sobre todo a los más pequeños de la casa para que puedan comprender los temas dados y las tareas asignadas.
  • Comprender sus sentimientos y el de quienes los rodean con respeto, entendiendo que no todos transitamos de la misma manera por las adversidades.
  • Mantener la calma en los momentos en que la conexión es inestable, para mantener el equilibrio y estabilidad emocional.
  • Establecer rutinas y/o respetar las ya existentes durante el período de clases para garantizar, en lo posible, la organización del proceso educativo.
  • Equilibrar trabajo, labores del hogar y actividades escolares.
  • Comprender y aceptar que no se espera perfección en este proceso de educación online. De hecho, nunca se ha esperado dicha perfección. Somos humanos y como tales, debemos aceptar que a veces las cosas salen mal, el internet nos juega en contra o simplemente no comprendo cómo ayudar a mi hijo en una acción determinada.
  • Organizar la dinámica escolar si somos tres y hay una sola computadora, o si el internet es bastante inestable.
  • Llevar lo mejor posible una convivencia caracterizada por el 24/7, algo que no se venía viviendo.
  • Manejo de un hijo con alguna condición o dificultad, al mismo tiempo que ayudo a otros a recibir clases y hacer tareas.

Desafíos para Profesores e Instituciones:

  • Brindar una conectividad apropiada para que los maestros puedan cumplir con sus clases.
  • Ofrecer un espacio laboral adaptado a los nuevos requerimientos de distanciamiento.
  • Ofrecer una plataforma educativa amigable para que tanto maestros, como padres y alumnos puedan hacer uso de la misma, sin dificultad.
  • Cumplir con los horarios de cada materia, ajustando el tiempo de clase a las nuevas necesidades.
  • Mantener la comunicación cercana y amorosa con los estudiantes y familiares, para que haya entendimiento y sobre todo motivación.
  • Adaptarse a la nueva realidad digital.
  • Equilibrar trabajo con descanso o pausas activas.
  • Ver todo esto como una inmensa oportunidad de aprendizaje y evolución.

Pero el principal y mayor reto que TODOS tenemos es

Abrazar la virtualidad con amabilidad para hacer de este tránsito un espacio y un tiempo agradables.

Cómo favorecer el bienestar en estos tiempos:

Si de emociones positivas hablamos, te invito a que te percates de algunas de ellas, por ejemplo de los logros que en este tiempo te hacen sentir orgulloso, habilidades descubiertas o destrezas adquiridas;  de las personas a quienes deseas agradecer porque han estado allí para escucharte o simplemente apoyarte en la distancia; busca momentos en que te puedas sentir en paz, escuchando una música suave o simplemente respirando atentamente el aire que te rodea; reconoce los momentos en que te diviertes y sientes alegría, así sean pequeñas actividades, gestos o juegos que llevas a cabo o disfrutas en otros; no dudes en percibir el amor que sientes por tus hijos, tu pareja, tus familiares y amigos aún en la distancia.

Busca involucrarte en alguna actividad que te haga fluir y te permita drenar o relajarte, al menos tres veces a la semana: baila, haz ejercicio, cocina algo rico, organiza tus cosas, lee ese libro que tienes pendiente, etc. Cualquier actividad que te rete y sobre todo que disfrutes.

Haz de tus relaciones interpersonales tu fuerte. Escucha a tus hijos con detenimiento y sin apuro, aprovecha los momentos en que se te acercan y te invitan a ver un video, escuchar la letra de una canción o ver una película; para ellos es importante. Comparte con tu pareja o con tu familia un momento especial, preparando el plato que más gusta o probando algo nuevo. Busca la mejor manera de decir las cosas, recuerda que los demás también se pueden sentir mal en momentos determinados.

Búscale el sentido a todo esto. Encuentra una respuesta al para qué nos está pasando lo que hoy nos toca vivir. Cómo puedo ayudar a otros, cómo quiero recordar este momento de la vida. Intenta que sea lo más positivo posible para que haya valido la pena el tiempo invertido.

Valora las pequeñas o grandes cosas que convertiste en logros. A lo mejor te enfrentaste finalmente a la tecnología y descubriste que el monstruo no era tan grande, o salieron a la superficie talentos culinarios ocultos. En fin, valora tus logros y los de quienes te rodean.

Del mismo modo, el uso de nuestras fortalezas personales se convierte en un recurso indispensable para sentirnos bien y hacer el bien:

Usa tu pensamiento crítico y tu perspectiva para sacar lo bueno de cada dificultad que se te presente; agradece las posibilidades que tienes al alcance de tus manos y el apoyo que recibes de quienes lo recibes;  sé creativo a la hora de resolver algún problema, piensa en una manera distinta de solucionarlo; haz uso de tu amabilidad para enfrentar los momentos de agobio y angustia; sé generoso con algún compañero que lo necesite; aprovecha el deseo de aprender y la curiosidad para acercarte a nuevas herramientas y adquirir nuevos conocimientos tecnológicos; aprecia la belleza en el esfuerzo que cada quien hace, desde su rol, para hacer posible el logro de los objetivos escolares; ríete y utiliza tu sentido del humor, cuando te sientas atrapado o cuando algún profesor o alumno haga algo gracioso; trabaja en equipo escuchando la opinión de tus compañeros de trabajo y valorando sus aportes; plantéate algunas metas posibles para este trimestre online y trabaja con optimismo para alcanzarlas;  sé equitativo, no todos tienen la misma facilidad para conectarse o para comprender lo que quieres decir a través de la pantalla; apóyate de la empatía y has uso de tu inteligencia social, al comprender que no todos tienen las mismas facilidades económicas, o que algunos padres han perdido su empleo, o que algunos familiares han enfermado de Covid y han muerto. Comprende que hay distintas realidades.

Rescata lo bueno dentro de lo malo y hoy agradece la posibilidad de avanzar de la mano de la tecnología.

Si sintonizamos pensamientos optimistas con acciones proactivas, el resultado será la experimentación de profundas emociones positivas que nos hacen avanzar y fortalecernos a pesar de la adversidad.

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